Hoy es otro día de aquellos. Aquellos días que podría recordar por mis propios mensajes escritos en tu agenda, pero que los hago dentro mío sin necesidad de algo ni de alguien. Es que las cosas son así, prefiero mantener vivos los recuerdos que tengo, prefiero saber que las cosas sucedieron. Ser consientes de ellas y haber reflexionado –como alguna vez te recomendé- sobre lo bueno y malo que pasó para poder afrontar el futuro.
Es difícil ser directo cuando dices la verdad
Cada vez que tus padres vienen con esa actitud a mi casa me deprimo, me deprime pensar que sean ellos quienes tengan que “poner las barbas en remojo” en cosas que nosotros deberíamos solucionar. Recuerdo cuántas veces he llorado cada vez que venían, como aquella vez que preferiste estudiar y yo tan solo caí. No sabes lo difícil que me fue. Aquel fue uno de los días más tristes de mi vida, definitivamente. Viéndolo en perspectiva, no fue tan malo como creí porque las cosas siguieron estando “normal”.
Ahora pienso que hay mucho por hablar. ¿Creerás tú lo mismo? ¿Querrás tú hablar? Lo que más me duele de hoy no es que tu madre no se haya despedido, sino que tú no dijeras absolutamente nada. Eso me llena de incertidumbres. Ojalá que todo esté en camino correcto, cuídate y recuerda que tienes en mí a alguien que te quiere y en el que sabes puedes confiar.
Sonido Paralelo: Leusemia – Canto por ti.
Diiiicen